¿Es recomendable aislar mi vivienda?

Pues claro que sí, veamos “un porqué”

Durante la década de los años 70, en España se construyeron numerosos edificios de viviendas siguiendo normativas vigentes por aquél entonces, entre otras, la Norma Tecnológica de la Edificación NTE-FFL del 16 de abril de 1979.

Esta norma que recoge diferentes diseños de fachadas, tanto de una sola hoja, como de dos hojas con cámara de aire… establecía criterios de diseño delimitando aspectos tales como: las transmitancias térmicas máximas en función del uso, zona climática y humedad en el interior de la estancia, con el fin de evitar condensaciones superficiales en la cara interior del cerramiento, pero no contemplaba la posible aparición de condensaciones intersticiales.

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¿CÓMO ESTÁ MI CASA AHORA?

Esto nos ha llevado a disponer en la actualidad de un gran número de edificios obsoletos (en cuanto a eficiencia energética), cuya composición de fachada consiste fundamentalmente, en:
– Una hoja de ladrillo cara vista al exterior, envolviendo el conjunto de la
estructura con el objetivo de dar un aspecto uniforme al conjunto.
– Una cámara de aire, entre 3 y 7 cm.
– Una hoja de ladrillo interior, de forjado a forjado.
– Acabado interior.

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Esta composición de fachada presenta una transmitancia térmica de 1.60 W/m² K, lo que supone que con una temperatura interior de 20ºC y una temperatura exterior de 0ºC, sufrimos la pérdida energética a través de la superficie opaca de fachada de 32.0 W/m² (con las propiedades que se estiman de cada material para el cálculo). A esto tenemos que sumarle la energía perdida por puentes térmicos y ventanas, así como la energía disipada debido a la libre circulación del aire (causada por una falta de estanqueidad en la vivienda).

aislamiento-vivienda-hobekiEn esta tipología de envolvente, bajo las condiciones descritas, se producen condensaciones intersticiales en la cara fría de la cámara de aire como se observa en el detalle.
Si queremos mejorar el comportamiento de la envolvente, una buena opción sería la de realizar una actuación global en el edificio, mejorando las carpinterías y realizando un SATE con el que dar continuidad al aislamiento de forma eficaz para evitar los puentes térmicos. Además, de esta manera, los elementos que disponen de mayor inercia térmica (materiales cerámicos) quedan en el interior.

 

 

 

¿QUÉ PUEDO HACER?

Aislando la anterior composición de muro mediante 280 mm de aislamiento de fibra de madera con λ= 0.045 W/mK, conseguiríamos reducir la transmitancia térmica del muro a 0.146 W/(m² K). De esta forma, la pérdida de energía a través de superficie opaca de fachada pasaría a ser de 2.92 W/m²  para una temperatura exterior de 0º e interior de 20º, como antes del proceso de mejora de la envolvente.

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Dicha actuación supone una mejora tangible, además de aportar una solución precisa a la hora de minimizar las condensaciones intersticiales que antes se daban en el muro expuesto, ya que las hojas de ladrillo se mantienen a una temperatura superior gracias a la envolvente exterior de aislamiento.

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Y con respecto a la transmitancia térmica del sistema, comparativamente hablando, supone una mejora del 90.87%, con respecto a la situación inicial, que se verá obviamente reflejada en el consumo energético del edificio.

Y ahora… ¿qué pasa con las ventanas?

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